Reseña | No hay amor sin espinas (Tercera regla de los canallas) | Sarah MacLean | Romántica

¡Hola, lectoras compulsivas! Hoy os traigo una novela que pensé que ya había leído… hasta que vi la promo del cuarto de la saga. Revisé, y me di cuenta ¡que no lo había hecho! Mal, mal, mal. Muy mal. Porque estoy enamoradísima de estos canallas. ¿Cómo se me pudo pasar por alto que el libro de Temple ya estaba publicado?

Precio de venta 5’80 € Incluido en Kindle Unlimited

SOLO UNA DAMA PUEDE DERROTAR AL MÁS INDOMABLE DE LOS CANALLAS 
Temple es más conocido como el «duque asesino» desde que años atrás fuera señalado como el autor de la muerte de Mara Lowe, la joven dama que iba a convertirse en la esposa de su padre. Incapaz de recordar qué sucedió realmente, lleva doce años reinando en los más oscuros rincones de Londres, convencido de que no hay redención posible para él. 
Mara se juró a sí misma que jamás regresaría al mundo del que hace años huyó, pero cuando su hermano pierde toda su fortuna en El Ángel Caído la casa de juego con peor fama de la ciudad se verá obligada a intentar hacer un pacto con Temple, el hombre que no esperaba volver a ver y que resulta ser uno de los dueños del Casino. 
Temple cree haber hecho un buen trato hasta que se da cuenta de que la dama oculta más de lo parece y va a necesitar cada pizca de su fuerza de voluntad para resistir la atracción que siente por esa misteriosa y enloquecedora mujer, que parece dispuesta a arriesgarlo todo por honor…

 

Sobre la autora.

Sarah MacLean (1978) nació en Lincoln, Rhode Island, de padre italiano y madre británica, obsesionada con la novela romántica histórica y lamentando el hecho de haber nacido mucho tiempo después de poder participar en el debut de la temporada. 
Su amor por la historia la impulsó a licenciarse en el Smith College y en Harvard University, antes de decidirse, por fin, a coger pluma y papel y escribir. 
Su primera novela romántica, Nine rules to break when romancing a rake(2010), debutó en la lista de bestsellers del New York Times, donde permaneció durante cuatro semanas. 
Sarah vive ahora en la ciudad de New York con su marido.

OPINIÓN

1.- Diseño editorial.

La portada es preciosa. Elegante, refinada, llama la atención a primera vista. Enamora.

En el interior, me he encontrado un problema: las letras capitales.  Si lees en un Kindle, o cualquier otro tipo de e-reader (incluidas las tablets), puede que no; pero cuando lo haces en el smartphone (como es mi caso, muchas veces), las letras capitales pueden convertirse en un verdadero problema visual. Como este:

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Es molesto, y descuadran toda la página y, personalmente, me molesta mucho. ¿Os he dicho que padezco un ligero TOC? Pues estas cosas me irritan…

2.- Argumento.

Es la historia de una venganza que se complica de una manera en que solo puede ser posible en una novela romántica. No hay muchas sorpresas, porque adivinas cuáles van a ser las reacciones de los personajes ante cada circunstancia; pero no por ello es aburrida ni lineal. Hay altibajos emocionales y, sobre todo, mucha angustia por las decisiones que toman los personajes. Sufres por ellos y con ellos; ninguno de los dos es perfecto, ambos cometen errores (algunos muy graves), y, aunque sabes que terminará bien (es una novela romántica, si no acaba bien… apaga y vámonos), ese run run en el corazón no te lo quita nadie. Porque cuesta mucho llegar a ese final feliz que todas ansiamos.

3.- Personajes.

Temple. Durante muchos años estuvo convencido que había matado a la prometida de su padre, y cuando descubre que no es así, quiere venganza. Su reacción es natural, cualquiera en su lugar, después de doce años de estar padeciendo las consecuencias de una acusación infundada, y de haber dudado de sí mismo (pues él no recuerda nada de la fatídica noche), querría que la culpable pagara por todo lo que le había hecho y arrebatado. Había sido repudiado por su familia y amigos, y se vio en la calle, con una mano delante y otra detrás, obligado a dormir en la calle como un vagabundo… Su vida pasó de ser perfecta, a ser un auténtico calvario, y se vio obligado a usar su tamaño (es un hombre muy alto y ancho, musculoso; yo me lo imagino como un peso pesado, un Mohamed Alí blanco), para pelear en las calles por dinero. La violencia que se vio obligado a utilizar para sobrevivir, y su gran tamaño, le llevaron a creer que había sido capaz de matar a la prometida de su padre, y a pensar en sí mismo como en alguien que no valía nada y que se merecía todo el dolor que le propinaran en el ring del casino.

Pero no tardamos mucho en descubrir que en realidad es un trozo de pan, un hombre con un gran corazón escondido tras una máscara de agresividad, capaz de ser muy tierno… pero también algo desalmado, sobre todo cuando tiene a Mara en sus manos. Esa dicotomía del personaje lo hace muy real, y nos transmite su propio desconcierto cuando empieza a sentir una atracción irrefrenable por la mujer que tanto daño le ha causado.

Mara Lowe. Con este personaje he tenido sentimientos muy encontrados. Al principio le cogí un poco de manía, al ver la manera en la que trata a Temple, y la forma en la que ella misma se vende. Comprendes por qué se comporta de esa manera: no confía en nadie porque todo el mundo que debería haberla protegido, ha acabado traicionándola. Sobre todo, los hombres. Pero como lectora conocía también los pensamientos de Temple, y me daba rabia porque si ella hubiera sido sincera desde el principio… aunque eso nos habría impedido disfrutar de esta historia, ¿verdad?

Ambos personajes pasan por diferentes fases, y muy similares en los dos casos; sobre todo, esa lucha para convencerse que deben evitar enamorarse a toda costa. Ninguno de los dos confía en el otro, y les cuesta, ¡les cuesta! llegar a hacerlo. Hasta el final de la novela, padecemos por su culpa.

Aparecen también los protagonistas de las dos anteriores novelas, y es gracioso verlos hablar de las excelencias del matrimonio cuando tanto les costó en sus historias.

Y Chase, ese enigmático personajes que nos dará una sorpresa al final, que a mí me dejó con la mandíbula caída… ¡Eso sí no me lo esperaba!

El toque humorístico lo ponen un grupo de niños traviesos, y una cerda llamada Lavanda. Sí, una cerdita preciosa. En un momento de la historia, Temple se pasea por El Ángel Caído con ella en brazos y… imaginarlo es una imagen mucho más que enternecedora, sobre todo por el motivo por lo que lo hace…

4.- Ortografía, gramática, vocabulario, estilo, etc.

Sarah MacLean tiene un estilo inconfundible, maravilloso, fantástico, que consigue transportarnos sin ninguna dificultad al interior de la novela. Confieso que con ella siempre me pasa lo mismo, cada vez que tengo que dejar la lectura por culpa de las obligaciones… ¡me cuesta! Y me muero de ansiedad hasta que puedo por fin retomarla. Y cuando estás en el trabajo… eso no es nada bueno. ¡Me paso el tiempo deseando que llegue el momento de salir corriendo, sentarme en el metro, y disfrutar de la lectura estación tras estación! Por su culpa, alguna vez he pasado de largo la mía…

La traducción es IMPECABLE, como todas las de María José Losada. Chapeau!

5.- Diversión.

Ríes, te emocionas, lees con el corazón en un puño… Y lloras. Mucho. Por lo menos, yo lo hice en varias escenas. ¡Y fue maravilloso! Porque no suelo expresar físicamente mis emociones cuando estoy leyendo. Por eso la recomiendo, y le doy CINCO CORAZONCITOS (a pesar del pequeño fallo en la maquetación, que prefiero pasar por alto para poder darle la máxima puntuación PORQUE ESTA NOVELA LO MERECE).

5 C

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Acerca de Yo Leo Erotika

Lectora empedernida de erótica y romántica; cinéfila y melómana; rockera y caótica; me encanta la ópera y el teatro, mucho más el clásico que el actual.
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