Talento versus Técnica

No recuerdo quién fue que dijo: si me preocupo por la ortografía, no puedo preocuparme de escribir. Recuerdo que lo dijo uno de lo grandes de la literatura que ha dado este país, en una entrevista en televisión, aunque ahora no me acuerdo de quién fue (han pasado unos cuantos años). Lo que está claro es que este señor escribía para una editorial, y siendo uno de esos nombres que vendían muchos libros en todo el mundo, y que era traducido a multitud de idiomas, dando así muy buenos beneficios a su editorial, esta se encargaba de corregirle los textos y arreglar los desmanes ortográficos, sintácticos y semánticos.

Pero cuando un autor no es archiconocido o, sobre todo, si es auto publicado, está claro que no puede permitirse este lujo.

Hay personas que tienen un talento natural. Pintores que son genios sin haber recibido ni una clase, o músicos que son capaces de reproducir fielmente una melodía sin necesidad de saber leer un pentagrama. También hay escritores que son capaces de ponerse a escribir y narrar de forma mágica una historia solo gracias a su talento, y que, igual que el músico que toca de oído, es capaz de crear narraciones sin que haya casi ni un fallo, solo porque ha leído mucho y ha retenido de forma inconsciente la técnica de otros. No comete fallos ortográficos sin saberse las reglas, y pone las comas donde debe por pura intuición.

Pero el 99% de las personas no somos así. Y el 99% de los escritores, tampoco.

Últimamente, gracias a Kindle Unlimited, he empezado a leer a muchas autoras de romántica indies, con libros que no han pasado por una editorial. Eso es bueno porque, de alguna manera, ha liberalizado el sector y llegan a nuestras manos novelas que, de otra manera, quizá no habrían llegado. He descubierto verdaderos talentos y novelas que son excepcionales.

Pero también he descubierto a autoras y novelas que no deberían haberse publicado en el estado en que llegaron a Amazon.

Un escritor no nace. Un escritor, igual que un músico, o un escultor, o un pintor, se hace. Se hace estudiando las técnicas, y practicando mucho. No vale ponerse un día delante del ordenador o de la libreta, juntar palabras, y decir: «¡He escrito una novela! ¡Soy escritora!», cuando se llega a la palabra fin. Y correr a Amazon para publicarla sin más.

Lo siento, pero no. Estas personas no son escritores. Estas personas son juntaletras.

Un escritor pasa años escribiendo solo para sí mismo hasta que decide que tiene la suficiente madurez como para dar a conocer al mundo sus obras. Y no estoy diciendo que haya que esperar hasta los cuarenta años para hacerlo, porque una persona que quiere ser escritor, lo quiere ser desde bien pequeño, y escribe desde que en la escuela le enseñan que la M con la A, hace MA. Escribe, sueña e inventa historias. Quizá antes de aprender a escribir, simplemente se las cuenta a sí mismo, en silencio, mentalmente. Y es cuando le ponen el lápiz en la mano y le enseñan cómo poner sobre el papel las letras que solo resuenan en su cabeza, que se da cuenta de que eso es lo que quiere ser: escritor.

Me hacen mucha gracia todas estas personas que, sin haber pensado nunca en serlo, de repente se autoploclaman escritores porque es algo que está de moda. Se creen que es fácil, como si habláramos de hacer una tortilla francesa, o unas patatas fritas. 

Pues no.

Escribir es fácil. Cualquiera que haya ido a la escuela puede hacerlo. Pero saber narrar… eso es otra cosa.

Hoy en día, habiendo como hay tantos cursos para aprender las técnicas de escritura, tanto presenciales como online, es inadmisible que personas mediocres se dediquen a subir novelas a Amazon sin haber aprendido un mínimo de técnica. Que cometan errores tan básicos como separar el sujeto del verbo con una coma. Que no utilicen, ni una sola vez, en una novela de trescientas páginas, un punto y coma, o los dos puntos. Y no lo hacen porque ambos son sustituidos por comas. Comas por todos lados. Comas aquí, comas allá. Frases interminables separadas por comas, comas que molestan, comas que rompen el ritmo de lectura, comas que tergiversan una frase hasta el punto de hacerla incomprensible.

Y lo hacen porque no tienen ni idea, porque no se han preocupado de aprender antes de ponerse a subir alegremente a Amazon sus escritos, que no son más que balbuceos incoherentes de bebé.

No digo que ser escritor esté solo al alcance de unos pocos. Lo que digo es que, si quieres ser escritor de verdad, antes de lanzarte al mundo de la publicación te prepares a fondo. Estudia. Haz cursillos. Lee mucho, pero no de corrido y sin fijarte, sino poniendo atención en lo que lees, y en cómo está escrito. Y no leas a cualquiera. Lee a los grandes, a los que han pasado a la historia por su genio. Hay infinidad de novelas que son verdaderas obras maestras, en todos los géneros y de todas las clases. También en romántica.

Pero, sobre todo, apúntate a uno de estos talleres en los que te dan las bases, y un profesional te ayuda. De esta manera, los sufridos lectores no seremos tan sufridos cuando cojamos tu novela y la leamos.

¿Que a qué viene todo esto? Pues porque como lectora de romántica y erótica, estoy hasta el papo de ver en Amazon novelas y más novelas que son infumables; que no tienen ni estructura narrativa; que están plagadas de faltas de ortografía, errores gramaticales y de sintaxis; con personajes planos y sin personalidad, y que actúan de manera incoherente con lo que el autor nos ha dicho de ellos.

Y lo que menos entiendo es que muchas de ellas se venden como rosquillas y tienen montones y montones de comentarios ensalzando la maravilla de novela que es. Lo que lleva a preguntarme si la lectora media de romántica es analfabeta, ignorante o simplemente le importa un pimiento la calidad de lo que lee (lo que, para mí, sería la peor de las tres opciones).

Y no, no soy escritora. Quiero dejarlo claro por si hay alguna duda al respecto. Ni lo soy, ni tengo intención de serlo. Soy una simple lectora que ha llegado al cupo de paciencia y que solo pide una cosa: calidad.

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Acerca de Yo Leo Erotika

Lectora empedernida de erótica y romántica; cinéfila y melómana; rockera y caótica; me encanta la ópera y el teatro, mucho más el clásico que el actual.
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7 respuestas a Talento versus Técnica

  1. noemiex2017 dijo:

    Estupendo post y coincido contigo, pero todo en esta vida cae por su propio peso y sl
    final lo que no está bien hecho, acaba por ser olvidado.
    También te digo que si estas personas solo se rodean de gente que les dicen que todo lo hacen bien flaco favor se hacen y eso acaba por notarse en el libro.
    Que nadie nace sabiendo y aun teniendo un don, hay que trabajarlo.
    Un abrazo

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    • Lo malo es que llevamos ya mucho tiempo así, y no parece que la cosa vaya a mejorar. Cada día veo más y más novelas de romántica y erótica publicadas, y cada día hay más que no deberían estarlo, por lo menos sin haber pasado por las manos de un buen corrector.

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  2. No puedo estar más de acuerdo contigo, y ya te digo que conozco a más de una lectora con una reivindicación parecida.
    Me he visto reflejada en esos escritores que lo son desde pequeños. Emborroné mis primeras cuartillas con 11 años y vivo cada día para mejorarme. Pero si ya soy exigente como escritora, como lectora ya ni te cuento. No soporto la mayoría de novelas que van circulando por ahí y que, como tú dices, se encuentran de forma inexplicable entre las más vendidas. Y sí, yo me hago las mismas preguntas que tú: no sé qué clase de lectoras son las que leen romántica. Es triste, porque es el estilo con el que me siento más cómoda, pero a veces siento que no llego a todas las lectoras porque mi literatura es… ¿demasiado complicada? Esto me hace decantarme por la primera opción (analfabetismo puro), y lo digo porque tengo una amiga (lectora cero dicho sea de paso) que siempre me está diciendo que mis novelas son muy complicadas, solo porque no es capaz de gestionar una frase subordinada más larga de la cuenta. Es muy triste que una de tus mejores amigas te diga eso, y es muy triste que los grandes lectores no se atrevan con la romántica. Claro, que, como está el patio, los entiendo, de verdad.
    Muchas gracias por entradas como estas.

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    • Creo que el problema básico es que la mayoría de lectoras de romántica no leen otros géneros, ni amplían miras, ni evolucionan. Por eso, la romántica, como género, tampoco lo hace. Hay que leer mucho de todo para aprender a diferenciar lo bueno de lo malo.
      Gracias por comentar.

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  3. itkdev dijo:

    Escribo desde que tengo uso de razón. Recuerdo perfectamente las horas que me pasaba tirada en el suelo dibujando y escribiendo las historias para esos dibujos. Tenía cinco o seis años y ya sabía que quería ser escritora. Escribí mi primera novela con trece años y, desde entonces, no he dejado de aprender. Primero imitando a otros escritores y, más adelante, buscando mi propio estilo. Aprendiendo, avanzando, fracasando, cayendo y volviendo a empezar. Por eso, para mí, que aparezcan escritores de debajo de las piedras que se decantan por escribir romántica porque creen que es más fácil, porque total solo tienes que juntar a un chico y una chica, que se acuesten, igual que discutan un poco y ya, me pone enferma. Pero no porque escriban y publiquen, sino porque esos escritores temporales (cuando dejen de ganar dinero dejarán de escribir) no permiten que escritores más preparados, con más talento y más respeto hacia los lectores suban en las listas porque estos últimos, por desgracia, tienen mucho más pudor a la hora de publicitarse. Los primeros, por desgracia, no entienden de límites, ni de respeto ni de nada de nada. Cualquier lugar es bueno para publicitarse. Ya sea el correo de otro escritor, privados en las redes sociales, muros ajenos, etc.
    Pero, en mi opinión, el problema no es de esos «escritores», sino de quienes los aúpan. Si yo decido vender basura y otros me jalean, voy a seguir vendiéndola. La ignorancia es muy atrevida y, en general, esta gente es muy ignorante en algunos terrenos.
    A mí me cuesta entender que novelas bien escritas, bien desarrolladas, con personajes realistas y muy trabajados, acaben en las catacumbas de Amazon mientras que bodrios escritos por personas que ni siquiera saben usar las herramientas básicas de cualquier escritor (procesadores de texto, por ejemplo), tengan decenas de comentarios y se sitúen en lo más alto. Es totalmente demencial. Pero eso, por desgracia, lo hacen los lectores.
    En los últimos cuatro o cinco años he visto cómo lectoras de romántica iban bajando cada vez más el listón y acababan alabando a autoras a las que habría que echar del mundo a escobazos.
    En mi libro electrónico hay tropecientas novelas publicadas por editorial que he tenido que dejar en la cuarta página porque los diálogos eran penosos. Y, por estas cosas, cada vez me cuesta más abrir un libro y ponerme a leer. No puedo confiar en las críticas, ni en las reseñas, ni en las editoriales. Y así voy, leyendo a los que conozco sin atreverme a abrirme más.
    Es de pena.
    En el último año, con mis novelas enfocadas al amplio público de la romántica, me he dado cuenta de que, en realidad, los lectores de este género no quieren historias complicadas. Quieren historias sencillas, sin sorpresas ni altibajos y en las que los esquemas no difieran de lo que han leído toda la vida. Y si hay mucho sexo, mejor. Y si es explícito, mejor que mejor.
    No hace mucho (cosa de un año, más o menos), vi un vídeo de una autora cuyo nombre no voy a decir (a la que no conocía y después de escucharle cosas como que los escritores de romántica gay deberíamos enfocarnos en el «lobby homosexual», no quiero conocer) en el que decía que le importan un bledo la ortografía y la gramática de una novela si la historia le gusta. Y esa es, por desgracia, la realidad de muchos lectores.
    Esta es una tendencia en alza que no parece que vaya a cambiar en un futuro cercano.
    Siempre queda la esperanza de que esto acabe estallando algún día.
    Una entrada estupenda 🙂

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    • Lo que tú mencionas es el problema básico de que la romántica ni siquiera sea considerada literatura.
      A veces, en las terulias cafeteras me quejo del elitismo que hay entre los lectores de otros géneros, pero he acabado dándome cuenta que es precisamente ese elitismo lo que hace que en esos géneros no tengan cabida los malos escritores.
      La mayoría de lectoras de romántica, desgraciadamente, están en el otro extremo.
      Gracias por comentar.

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      • itkdev dijo:

        Y por eso siempre digo que, si se quiere dignificar el género (porque la gente protesta mucho porque lo miran con desprecio), lo primero que hay que hacer es una buena limpieza de malos escritores y malos lectores. Seguro que así la cosa cambiaría. Claro, teniendo en cuenta el volumen de novelas de romántica y erótica que se publican al día, es un imposible.

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