Reseña | Enséñame a amarte (Worthington Hall I) | Jana Westwood | Erótica histórica

Me atreví con esta novela por dos razones: porque la vi recomendada en Facebook, y porque está en Kindle Unlimited. Es una gozada poder meter mano a novelas que nunca llegaría a comprar, y poder leerlas de forma legal sin tener que comprarlas. ¡Es una delicia!

No las tenía todas conmigo, y arrugué el ceño cuando vi que había algunas cosas que no me gustaban (ya sabéis lo pejiguera que soy con las novelas romántico históricas, que a la que meten la pata en alguna cosa, me da el telele), pero la historia me tenía enganchada, igual que la prosa de la autora, así que decidí pasar, aceptar «pulpo por animal de compañía», y terminarla.

¿Que de qué novela hablo?

De esta.

1’99 € INCLUIDO EN KINDLE UNLIMITED

Henrietta y Lidia, las dos hijas de lady Margaret Tomlin, no han recibido el mismo cariño por parte de su madre. Para lady Tomlin, su hija mayor es fea y aburrida, mientras que Lidia es un dechado de perfección.
Henrietta es una mujer adelantada a su tiempo, que no necesita halagos para llevar una vida feliz. Lidia es la prometida de Robert, Lord Worthington, y en breve celebrarán sus esponsales.
O no, porque el destino va a sorprender a estas dos hermanas.
Amor apasionado e intriga en la Inglaterra del siglo XIX.

Sobre la autora:

Pueees, no he encontrado ninguna biografía por ahí de esta autora, ni foto, ni nada. Solo su perfil de Facebook, que os dejo aquí por si os apetece echarle un vistacito.

¿Vamos con la reseña?

Opinión:

La portada me gusta bastante, aunque, por encontrarle una pega, diré que esos sostenes que se adivinan no pegan mucho con la época en que transcurre la novela, pero ya he dicho que con esta novela me he esforzado en pasar por alto algunos pequeños detalles para poder disfrutarla, porque lo merece.

Henrietta Tomlin me ha encantado como personaje. Es tan, tan, tan diferente  de las típicas protagonistas femeninas en histórica, que me ha encandilado sin dudarlo. La imagen que proyecta es la de una dama tímida, reservada, sumisa, que aguanta sin parpadear todos los desprecios que su propia madre le hace (y qué madre, por Dios; me he pasado toda la novela con ganas de atizarle un buen sopapo); pero eso no es más que la máscara que se pone para que nadie se fije en ella, para que la dejen en paz, y poder así hacer de las suyas, como leer panfletos feministas, y escribir. Es una mujer que sabe lo que quiere, que lucha con tesón para sobrevivir como mujer en un mundo en el que los hombres llevan las riendas, y que cuando tiene que sacrificarse por la familia, lo hace intentando sacar el mejor provecho posible.

Eso de «provecho posible» ha sonado un poco a egoísmo, ¿verdad? pero no es con esa intención que lo he dicho. Quizá quedaría mejor si dijera que procura ver el lado positivo a todo, incluso a las situaciones más desagradables, y ser feliz a pesar de ellas.

Sí, eso queda mucho mejor.

Robert Worthington es conde, es rico, es serio, es frío, es aburrido. Eso es lo que parece a simple vista. También está cargado de rencor, tiene el corazón herido, y parece que va a descargarlo todo sobre Henrietta.

¡Un caballero malote, que desprecia a todo el mundo, herido en su corazón! Un personaje que parece un tanto oscuro… ¡Y lo que me gustan a mí estos! Hacen que salive como cuando estoy delante de un buen helado… ñam.

Hay más personajes, toda una galería, secundarios de lujo que tienen su parte de importancia en la historia, que la animan y secundan.

Las escenas eróticas son deliciosas, bien narradas, nada vulgares (aunque a mí, personalmente, a veces me gusta un toque de vulgaridad ja, ja, ja, ja); y el amor va desarrollándose poco a poco, con la convivencia del día a día que la autora narra con mucha habilidad, con diálogos muy dinámicos y ocurrentes, y algunas situaciones confusas que hace que suframos con los protagonistas, sobre todo con Henrietta.

Me ha gustado mucho esta primera entrega, la he disfrutado a pesar de algunos errores que he detectado, ya sabéis lo pejiguera que soy con la histórica (mmm, creo que eso ya lo he dicho, ¿verdad?). Por poner un ejemplo: a la madre de Henrietta la llama lady Margaret, y, si no estoy mal informada (si es así, decídmelo), la forma correcta sería lady Tomlin. El lady + el nombre de pila, se aplica solo para las damas solteras.

En fin, que son estas pequeñas cositas las que me impiden darle los cinco penes, pero son cuatro los que se gana, que no es poco, ¿verdad? Un aprobado más que alto para esta primera entrega. ¡A ver cómo es la segunda!

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Acerca de Yo Leo Erotika

Lectora empedernida de erótica y romántica; cinéfila y melómana; rockera y caótica; me encanta la ópera y el teatro, mucho más el clásico que el actual.
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